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Martes 14 de junio de 2016

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¿El fin de los zoológicos?

¿Qué sentido tienen los zoológicos hoy? ¿Son realmente el único recurso para salvar de la extinción a algunas especies? ¿Deberían desaparecer? ¿Quiénes los controlan?

 
 

 

Varios casos de muertes y maltratos de animales en zoológicos de Argentina y del mundo reavivaron la polémica sobre la ética de mantener en cautiverio a animales salvajes y los protocolos de seguridad. Los últimos tres casos que hicieron explotar las redes y reabrir el debate:

 

- Las imágenes de un hipopótamo herido, con signos de haber sido baleado y tajeado, en el Zoológico de Mendoza, fue triste y conmovedora. En lo que va del año, en este predio murieron 70 animales, entre ciervos, ñandúes, cabras, pumas, una pantera y hasta un loro. Se habla de envenenamiento pero también de hacinamiento y falta de cuidados. Luego de las denuncias, el gobierno de Mendoza decidió cerrar el zoo en junio "por tiempo indefinido", aunque argumentaron que la medida se debía a las malas condiciones meteorológicas.

 

- Un gorila de 180 kilos, llamado Harambe, fue abatido a balazos en el zoológico de Cincinnati, EE.UU., después de que un niño de cuatro años terminara dentro de su recinto. Unas 200.000 personas firmaron una petición pidiendo que se proceda contra los padres del niño "por la falta de supervisión y negligencia que hizo que el gorila perdiera la vida". El pequeño escaló la barrera que separaba a los gorilas del público y cayó a la fosa llena de agua donde lo encontró el animal.

- Algo similar ocurrió en Santiago de Chile, cuando un joven entró a la jaula de los leones del principal zoológico del país y tuvieron que sacrificar a dos felinos que lo atacaron. Se llamaban "Manolo" y "La flaquita". El león había nacido en cautiverio y la leona –luego de ser abandonada por un circo- había sido rescatada. Activada la alarma, el personal empezó a lanzar chorros de agua para separar a los felinos del hombre. Luego dispararon dos dardos con tranquilizantes, que deberían haberlos dormido. Pero para entonces, los leones ya habían atacado al joven. Sin tiempo para esperar el efecto de los somníferos, se tomó la decisión de matarlos de un tiro tan injusto como definitivo.

 

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